martes, 24 de febrero de 2009

¿IQ?

¿Te has preguntado hasta dónde puede llegar tu inteligencia? Seamos realistas. No somos iguales. Los hay más ricos, más grandes, más fuertes, más bellos, más resistentes, más nobles, y también más inteligentes. A un niño no se le enseñan éstas cosas. No es políticamente correcto, o no va con el espíritu de la formación de una persona, tal como se vive actualmente, decir que alguien es más, sino que se debe decir ‘’ se esforzó más, perseveró, creyó en sí mismo ‘’. Es una bonita manera de intentar separarse de realidades tangibles que pueden ser esclavizantes, y hasta desesperantes. Pero siempre existió alguien que aprendió primero que el otro a hacer la cosa, o pudo decir antes la palabra, o fue capaz poner sus píes tras el salto unos centímetros más allá. No está mal reconocer que hay gente a la que por naturaleza se le facilitan cosas. A un lado está la superación, que es posible al menos para volverse decente en campos en que se era un pelele – rara vez alguien que fuese un músico mediocre a los quince, llegó a los veinticinco convertido en director de una gran orquesta a fuerza de perseverar, pero muy posiblemente aprendió a interpretar sin equivocarse canciones populares sencillas en sitios pequeños -, y al otro, la constancia y el trabajo duro, necesarios para perpetuar habilidades que fueron descubiertas en los primeros años. Volviendo a la inteligencia, y a la pregunta original, hay que pensar en que la existencia de algo llamado coeficiente intelectual es un hecho científico. El que los métodos para medirlo generen polémica no implican que sea una falsedad. Se habla de un promedio, la normalidad, de 100. Menos que eso marca carencia de inteligencia en distintos niveles. Y hacia arriba se van creando grupos cada vez menos numerosos de gente más capacitada, los 110, ligeramente más inteligentes, los 120 notables, los brillantes 130, los superdotados 150, y extraños casos de seres humanos con coeficientes intelectuales monstruosos, ¡hasta 200!, que uno no sabe ni para qué demonios les sirven. ¿Qué acaso pueden comunicarse con los muertos, o establecer comunicación telepática? Bueno, sabemos que no, pero esas cosas lo ponen a uno a pensar. Qué tipo de limitaciones afectan a cada uno de estos numeritos. Al menos que vayan más allá de la mejor desenvoltura al momento de realizar operaciones numéricas. Tenemos prácticas calculadoras y computadoras, así que por ese lado la ganancia es mínima. Me preocupa más la capacidad de entender conceptos, conceptos humanos si se quiere. O la relación que estos guarismos puedan tener con la apreciación del arte, y con la disposición a tomar decisiones más responsables en cuanto a las cosas que afectan a nuestro entorno, naturaleza y seres humanos.

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